
El presidente de EEUU estuvo visitando junto a Tim Cook la nueva fábrica de ensamblaje del Mac Pro en Texas para poder observar que la compañía de Cupertino colabora con la economía nacional de manera directa. Además, coincidió con el anuncio de la apertura del nuevo campus de la compañía en Austin que albergaría en total 15.000 nuevos empleos. Y parece ser que gracias a todo lo que vio, Trump ha comenzado a reflexionar sobre los aranceles económicos que se han impuesto a las importaciones de China.











