Puede sonar extraño, pero sí, muchos presos en Estados Unidos tienen acceso a iPads o tabletas, algo que puede que hayas escuchado alguna vez. No es un lujo ni una herramienta para entretenerse sin más. En realidad, forma parte de un programa que intenta modernizar el sistema penitenciario y facilitar la reinserción social y educativa de los internos (aunque traiga polémica).
Estas tabletas no son como las que puedes comprar en una tienda. Están especialmente adaptadas y controladas. Su uso está limitado por software y por la propia infraestructura de la cárcel. No permiten libre navegación por internet, ni redes sociales, ni mensajería sin supervisión. Pero eso no significa que sean inútiles, y para ellos, son una gran herramienta.
iPads adaptados a las cárceles: así funcionan
Los presos no tienen acceso libre a internet, pero los iPads que se usan en muchas cárceles están pensados para algo más importante (o al menos, esa es la intención) que puedan aprender, mantenerse en contacto con sus familias y desconectar un poco del encierro. Al parecer, existen plataformas donde muchos pueden apuntarse a cursos online, mejorar su nivel educativo, aprender un oficio o incluso estudiar una carrera. También pueden leer libros y acceder a materiales que, de otra forma, serían imposibles de conseguir. Es, al fin y al cabo, la opción de estudiar entre rejas que han tenido siempre, solo que ahora en formato digital, lo cual genera más opciones, así como reduce el coste de la cárcel, pues no hay que comprar libros para ellos que, además, se quedan desactualizados pronto.
En cuanto a la comunicación, estas tabletas sí permiten enviar mensajes, pero supervisados, así como hacer videollamadas autorizadas con sus familiares y recibir fotos. Todo está controlado y registrado, sí, pero sigue siendo una forma de mantener el contacto con el exterior. Y eso, para muchos, marca la diferencia entre aislarse o seguir teniendo un motivo para salir adelante, ya que poder ver a tu hijo, aunque sea en fotos, alegra, y mucho, de eso estamos seguros (aunque pueda haber diferencia de opiniones en si es justo, o no).
Además, en algunas prisiones se permite escuchar música, ver películas o pódcasts seleccionados. Nada de YouTube ni redes sociales, ya que podrías buscar cosas no legales o comunicarte con personas para planear algo tampoco muy legal, pero sí contenido descargado previamente desde servidores internos y autorizado, lógicamente, por la propia prisión.
Por otro lado, estos tienen una app donde pueden ver sus horarios, citas médicas, o cualquier gestión que tengan o puedan realizar dentro de la cárcel, aunque depende más de cada una de ellas.
Aunque hay personas que ven esto como un privilegio que no deberían tener, la realidad es que funciona. Hay pruebas de que estas tabletas ayudan a que los presos se comporten mejor, discutan menos y salgan más preparados cuando llega el momento de rehacer su vida. Es cierto que la cárcel no debería ser algo cómodo, pero la privación de libertad ya es algo importante, por lo que toda ayuda en cierto modo puede ser buena, aunque algunos no la merezcan.
