El iPhone cumplió 13 años esta semana: así ha cambiado estos años

El iPhone cumplió 13 años esta semana: así ha cambiado estos años

Álvaro García M.

Si hay un producto estrella en Apple que brilla por encima de todos es el iPhone. Con sus amantes y detractores, pero es el producto más esperado cada año y el que más titulares acapara. Sin embargo esto no ha sido siempre así, y es que no fue hasta 2007 cuando vimos por primera vez este dispositivo en manos del mítico Steve Jobs. Han pasado ya 13 años, muchos años para algunos y un abrir y cerrar de ojos para otros. A continuación analizamos cómo ha cambiado el smartphone que revolucionó la industria en todo este tiempo.

«El iPhone no va a revolucionar el mundo», ¿se equivocaban algunos analistas?

El año 2007 fue el año del cerdo en el calendario chino, el año en el que Rumanía y Bulgaría se incorporaron como miembro de pleno derecho de la Unión Europea. En España vivimos elecciones autonómicas y municipales. Al otro lado del charco, en Estados Unidos, empezaba el año cero de Apple en cierto modo debido a que, en la ya extinta Macworld Conference & Expo, Steve Jobs se aventuraba a mostrar al planeta el iPhone original, el iPhone sin número… en definitiva, el primer iPhone de la historia.

Era 9 de enero y los asistentes a aquella conferencia ya intuían que Apple iba a presentar un teléfono móvil. Una locura para muchos y una genialidad para otros. Aquel rumoreado Apple Phone bautizado como iPhone acabó marcando un antes y un después en la compañía muy a pesar de que algunos analistas tildaban como fracaso anticipado a este dispositivo. Muchos usuarios no acababan de verlo claro. Y es que, ¿qué era aquello? Un teléfono usable cien por cien con los dedos y con el que se podía reproducir música, navegar por internet, hacer fotos y hacer llamadas al mismo tiempo con añadidos como el Multitouch.

Seguramente estas prestaciones que traía el iPhone original serían un completo bochorno si se presentasen en pleno 2020, pero en aquel entonces muchos lo veían incluso como un ladrillo debido a sus 3,5 pulgadas de pantalla. ¿En qué estado de locura entrarían estos si dispositivos como el iPhone 11 Pro Max de 6,5 pulgadas hubiese sido ya lanzado en aquel año? Probablemente no lo sabremos, ya que al final todo ha sido cuestión de darle tiempo a Apple y a la industria a mostrarnos un mundo que ahora es muy habitual, pero que entonces no terminaba de convencer a la mayoría.

No, el iPhone no era una especie de PDA ni se iba a quedar por el camino debido a que su precio, ya por aquel entonces, era más alto que el de la competencia. Quizás hoy el debate pueda estar más vivo, pero en aquellos tiempos era indiscutible que el iPhone estaba por encima del resto. Incluso se llegó a decir que Apple estaba 4 años por encima de la competencia en cuanto a tecnología en smartphone se refiere.

¿Qué traía el iPhone original?

Aquel primer iPhone, que realmente no sería lanzado al mercado hasta los meses de verano, traía una pantalla táctil capacitiva de 3,5 pulgadas, manejable sin necesidad de stylus y de ahí que haya quedado para el recuerdo la frase pronunciada por Jobs despreciando este tipo de accesorios. Altavoces, micrófono, cámara de 2 megapixeles y otra serie de características técnicas que en la época eran poco vistas pero que se veían aún más mejoradas con su sistema operativo.

iPhone OS suponía la primera piedra de lo que hoy en día conocemos como iOS, aunque ni estéticamente ni funcionalmente se puede decir que quede mucho de aquello. No fue hasta las siguientes versiones que llegó la App Store, pero para aquella primera tirada de iPhone no se echaba en falta. Se disponía de un sistema totalmente optimizado al hardware y que permitía que por primera vez pudiéramos llevar un ordenador en el bolsillo.

Desde Apple estaban convencidos de que este iPhone iba a suponer una revolución para el sector, y efectivamente así acabó siendo. Sin embargo nos tuvimos que adaptar a la nueva forma de ver nuestros teléfonos. Fueron tales los obstáculos que se encontraron los californianos que incluso este teléfono no pudo llegar a muchos países. En España por ejemplo no se vendió de forma oficial, y es que por aquel entonces las compañías telefónicas ejercían un feroz monopolio en la venta de teléfonos móviles.

Fue de hecho Apple quien logró ganarles la primera batalla a las operadoras de telefonía al conseguir que con el iPhone 3G se pudiera eliminar de la interfaz el logo de la compañía en cuestión. También gracias a ellos y el auge posterior de teléfonos Android se comenzaron a dar los primeros planes de datos para poder navegar a alta velocidad con el móvil sin necesidad de conectarse a una red WiFi, lo que favoreció considerablemente aquello de tener un ordenador en el bolsillo y poder usarlo en casa o en mitad de la calle.

El caso es que este primer iPhone se ha convertido en toda una reliquia, habiendo alcanzado hace unos pocos años su cifra record en venta como artículo de colección. Evidentemente con las tecnologías actuales este dispositivo está más que obsoleto, pero sentimentalmente es un objeto de un valor incalculable para muchas personas teniendo en cuenta las dimensiones que ha tenido a lo largo de estos 13 años.

App Store como principal valedora del iPhone

Comprar hoy en día un dispositivo sin posibilidad de descargar apps de terceros sería una locura, pero como mencionábamos anteriormente, el primer iPhone nadie realmente echó en falta esto. Al fin y al cabo no se podía echar de menos algo que realmente no había existido nunca. Sin embargo Apple supo dar con la tecla y en verano de 2008, un año después del primer iPhone, se anunció iPhone OS 2.0, un sistema operativo que llegaría al iPhone original y a la segunda generación a la que llamaron iPhone 3G.

Este sistema operativo traía considerables mejoras a nivel de fluidez de los iPhone, pero también otorgaba por primera vez la posibilidad de descargar apps de terceros en la App Store. Por aquel entonces la tienda era mucho menos extensa de lo que es hoy, con tan solo 500 apps, de las cuales 125 eran gratuitas. Sin embargo no era el catálogo una pega sino más bien un motivo de alegría. El abanico de posibilidades se multiplicaba a la máxima potencia y se dejaba a los desarrolladores vía libre para poder aprovecharse del buen hardware del iPhone, aunque evidentemente siguiendo una serie de normas de seguridad y optimización de las aplicaciones.

En 2009 fue cuando conocimos el iPhone 3GS, la primera generación «S» de un iPhone y que venía a aportarle una mayor velocidad al teléfono. De hecho se decía que aquella letra añadida era la abreviatura de «speed», velocidad en inglés. Este iPhone es además uno de los más queridos por los más nostálgicos, ya que fue el primero para muchos usuarios al ser este de los primeros en lanzarse en multitud de países entre los que, afortunadamente, se encontraba España.

Esa tercera generación de iPhone también trajo por primera vez mejoras en las cámaras, ya que no solo mejoraba la resolución de la fotografía, sino que además se nos daba por primera vez la posibilidad de grabar en vídeo. Esta última funcionalidad quizás era de las más destacadas y que en cierto modo levantó más ampollas en las dos primeras generaciones teniendo en cuenta que ya había dispositivos en el mercado que permitían esto y era extraño que Apple la hubiese dejado de lado 2 años.

El iPhone 4 olvidado en un bar y el bochorno del «Antennagate»

Hablar del iPhone 4 es no solo hablar de la cuarta generación de smartphone de Apple, sino que es hablar de uno de los teléfonos con mas historias y curiosidades a su alrededor. Este fue el último iPhone presentado por el mítico CEO y fundador Steve Jobs antes de su fallecimiento. Fue presentado en el año 2010 y a la postre se convirtió en uno de los teléfonos más vendidos de la historia.

Sin embargo este teléfono hizo nacer la primera oleada de eso que hoy está tan a la orden del día: los rumores y filtraciones. Aunque en este caso no fue por informaciones surgidas de la compañía o sus proveedores, sino que directamente el teléfono se conoció por completo meses antes de su presentación. Todo esto debido a que un trabajador de Apple se dejó el iPhone 4 en un bar de Redwood City, una ciudad californiana cercana a San Francisco.

El error de este trabajador le costó caro tanto a él, que fue despedido, como a la propia Apple. Lo que se podía haber quedado como una anécdota quedó en una filtración completa del dispositivo gracias a que este terminó en manos de Gizmodo y estos supieron sacarle todo el jugo posible tanto a su diseño visual como a sus componentes internos. Incluida también la cámara frontal que por primera vez veíamos en un smartphone de Apple.

Cómo decíamos, este iPhone 4 estuvo rodeado de anécdotas y polémicas. Una de las más recordadas fue la que ha trascendido a la historia como «antennagate», una mala construcción de las antenas que hacía que el dispositivo perdiera señal al colocarle una funda o tapar las antenas con las manos cuando se estaba usando. Primeramente Apple echó balones fuera sobre esto e incluso quiso dejarlo como un caso poco común, pero eran muchos los usuarios que se vieron perjudicados por ello.

Apple lanzó diversas actualizaciones de iPhone OS con el fin de solucionar este fallo de las antenas, pero no surtió efecto. El ingeniero encargado de esta tecnología fue despedido y Apple empezó a ofrecer programas de reparación gratuita, así como cambió la forma de fabricación de estos terminales con el objetivo de acabar de una vez por todas con este problema que todavía se recuerda a día de hoy.

Más allá de esto, el teléfono se había visto rediseñado, ofreciendo nuevamente versiones en dos colores: blanco y negro. Una parte trasera de cristal que hacía al teléfono muy elegante y un frontal en el que se mejoró considerablemente la resolución de la pantalla, aunque quizás no tanto como cabía esperar.

Este año coincidió con el lanzamiento del primer iPad, y debido a que ambos llevaban el mismo sistema operativo, este cambió el nombre de iPhone OS por el de iOS. Curiosamente esto ha seguido así hasta el año pasado, cuando el iPad abandonó esta nomenclatura para comenzar a llevar iPadOS, un sistema que ha seguido partiendo de la misma base que iOS, pero con reseñables diferencias que lo sitúan cada vez más cerca de un Mac que de un iPhone.

Hola Siri, adiós Steve

La vida y obra de Steve Jobs no solo daría para un extenso artículo, sino que ha dado incluso para varios libros. Su figura, para bien y también para mal, quedará ya marcada en la historia. Y como si de una novela se tratase, su llama se apagó justamente un día después de la presentación del iPhone 4s, un teléfono del que incluso se dice que era un homenaje al eterno CEO por sus iniciales que se podrían traducir en un «for Steve» (para Steve) por la pronunciación del 4 en inglés (four). Se presentó el 4 de octubre de 2011.

En esta ocasión, y en esto ya si que nos encontramos igual, Tim Cook fue el encargado de presentarnos un teléfono que todavía llevaba el seño de Jobs. De hecho se dice que este dejó planes para al menos 4 años y que incluso los iPhone 6 y 6s llevaban en cierto modo su firma. En cualquier caso, este iPhone 4s trajo lo que por aquel entonces parecía casi algo mágico: un asistente virtual al que encarnó la archiconocida Siri.

Estéticamente el teléfono no cambió nada e incluso podía confundirse perfectamente con un iPhone 4, una seña de identidad que ha continuado con los años en los dispositivos móviles de gama «s» que ha lanzado Apple. Las novedades eran más bien a nivel interno, mejorando el procesador y otros componentes que hacían que el sistema operativo fuera cada vez más protagonista, aunque todavía no había tocado su punto álgido.

Más pantalla, rediseño de iOS y llegada de Touch ID con iPhoine 5, 5c y 5s

Lo que antes parecía una locura, 3,5 pulgadas de pantalla, en 2012 parecía ya algo antiguo. Apple decidió por primera vez aumentar el tamaño de la pantalla y llegar hasta las 4 pulgadas del iPhone 5. Un dispositivo que llegó con un elegante diseño que mezclaba el cristal con el aluminio en colores blanco y negro. También a nivel interno vimos cambios con una capacidad máxima de 64GB de almacenamiento, una cantidad que hoy en día es la mínima ofrecida en un iPhone pero que en aquel entonces era una barbaridad.

Sin embargo uno de los mayores punto de inflexión para el iPhone llegó en 2013 con la llegada del iPhone 5s y de iOS 7. En cuanto al sistema operativo veíamos un cambio radical en cuanto a su diseño. Steve Jobs había siempre defendido que los iconos y botoneras del sistema operativo se parecieran a los elementos que representaban en la realidad, pero con iOS 7 se optó por dar un visionado más moderno e incluso minimalista a la interfaz y eso es algo que, pese a sus modificaciones, perdura todavía hoy.

El iPhone 5s llegó con un diseño prácticamente idéntico al de su antecesor, pero con cambios más que reseñables. El botón home cambiaba por completo al añadirse un reconocimiento dactilar en él que permitía desbloquear el teléfono sin necesidad de introducir código numerico y que a la postre a servido como contraseña de muchas otras apps y para realizar pagos con el móvil. Además se diseñó en colores gris espacial, plata y dorado.

El iPhone 5s también puede presumir de ser el iPhone más longevo en cuanto a software se refiere por haber podido estirar sus actualizaciones desde iOS 7 hasta iOS 12. Esto se consiguió principalmente por la llegada del primer chip de 64bits a un iPhone. De hecho todavía a día de hoy nos podemos encontrar multitud de usuarios que portan uno de estos móviles y que incluso se muestran reticentes a adquirir uno más moderno.

Acompañado al iPhone 5s llegó el malogrado iPhone 5c, un teléfono que a nivel interno era como el iPhone 5 y externamente traía materiales de plástico en varios colores: negro, blanco, coral, amarillo, verde y azul celeste. Con este terminal se esperaba recortar gastos de producción y por tanto reducir su precio para llegar a ese público menos exigente que quería un iPhone, pero no asumir el coste de comprar uno última generación. Además sus vivos colores servirían para atraer a público joven.

Sin embargo el iPhone 5c fracasó estrepitosamente. No era un mal concepto del todo, pero quizás no se terminó de adaptar su precio al público objetivo y ha sido uno de los terminales menos vendidos de la historia. Quizás el hecho de llegar junto a un teléfono tan redondo como el 5s hizo también mella en él.

Bienvenidos a los phablet: iPhone 6 y 6 Plus

Puede que la muerte de Steve Jobs no se supere nunca y mucho menos en Apple, pero parece que su estela cada vez iba quedando más atrás como se confirmó en el año 2014. Una de las premisas de Jobs siempre fue que el iPhone pudiera manejarse con una sola mano y de hecho se presumió de ello en años anteriores en un conocido spot publicitario de la compañía. Pero el mercado cada vez estaba más lleno de competencia y en Cupertino se tomaron a pecho ese viejo dogma de «renovarse o morir».

Por ello este año vimos como se lanzaba el iPhone 6 y iPhone 6 Plus. El primero de ellos era ya el iPhone más grande nunca visto con sus 4,7 pulgadas de pantalla, pero es que su hermano mayor era aún más grande con sus 5,5 pulgadas. Apple respondía así a la demanda de dos tipos de públicos: los que seguían prefiriendo un teléfono compacto y usable a una mano y los que reclamaban ya una pantalla mayor con la que empezar a disfrutar de un contenido multimedia que estaba ya en pleno auge.

El diseño trasero también fue notable, pasando a tener el aluminio como completo protagonista y con el diseño de las antenas en la parte superior e inferior simulando en cierto modo el corte que tenían los iPhone 5 y 5s. Y aunque internamente el iPhone 6 y 6 Plus tenían componentes idénticos, lo cierto es que el ‘Plus’ hacía honor a su nombre añadiendo extras destacables en cuanto a autonomía y cámara se refiere.

El continuismo de los iPhone 6s y iPhone 7 y el homenaje del iPhone SE

Si hay un año en el que se puede echar de menos novedades en un iPhone, ese fue el 2015. En este año se lanzaron el iPhone 6s y iPhone 6s Plus. Dos terminales que, pese a ser los mejores de la historia de Apple en aquel momento, eran dos dispositivos muy continuistas. En el terreno estético apenas se puede diferenciar a estos terminales salvo por la «s» que llevan serigrafiada en la parte trasera.

En componentes internos si se vieron actualizaciones como el nuevo procesador A9, leves mejoras en cuanto a cámaras y la llegada del motor hápitco y la compatibilidad con «Oye Siri», una forma de invocar al asistente sin necesidad de pulsar ningún botón. En cuanto al motor háptico, cabe destacar que supuso la llegada del 3D touch, una serie de menús contextuales que aún prevalecen en iOS y que en estos teléfonos además añadían una respuesta en forma de vibración que mejoraba consistentemente el uso.

En una fecha intermedia entre el lanzamiento del iPhone 6s y la gama posterior, Apple sorprendió anunciando el iPhone SE, un dispositivo que rendía homenaje al icónico iPhone 5s. Estéticamente fue idéntico y además se añadió una versión en color rosa. Pero internamente se añadieron componentes que eran de última generación y que compartía con el iPhone 6s. Esta fue la particular forma en la que Apple quiso dirigirse a ese sector del público que añoraba teléfonos más compactos, pero que no querían renunciar al hardware más moderno.

Los iPhone 7 y iPhone 7 Plus continuaron en 2016 con lo marcado en el iPhone 6 y seguido en el iPhone 6s. Sin embargo en este caso si encontramos novedades considerables. A nivel estético se habían «escondido» las antenas para que no fuesen un elemento tan visual del diseño, a la par que se habían añadido colores que fueron tendencia como el negro mate y el negro brillante. Si bien el iPhone 7 continuo con 4,7 pulgadas y una mejorada cámara, en el modelo ‘Plus’ vimos la llegada de la doble cámara. Apple no fue la primera en hacerlo, pero no fue eso un problema para que comenzásemos a disfrutar de las ventajas de este tipo de lentes.

Un zoom ampliado y mejorado fueron protagonistas de esta doble cámara junto al popular modo retrato. Esta modalidad, que aún sigue hoy día presente, nos permitía por vez primera tomar fotografías de personas u objetos difuminando el fondo. Esto es lo que se conoce como efecto bokeh.

Décimo aniversario con iPhone 8 y iPhone X

2017 fue un año muy especial para Apple, ya que se cumplían 10 años del lanzamiento del primer iPhone que también en esta ocasión estamos conmemorando. Por entonces se tenían muchas dudas del terminal con el que la compañía haría su particular homenaje. Se barajaron diversos nombres como iPhone Edition e incluso iPhone SJ en honor a Steve Jobs. Finalmente este se tradujo en el primer iPhone que fue acompañado de una letra y no un número: la X en referencia al número romano que expresa el 10. Pero de este hablaremos más adelante.

La generación que por historia tocaba ver aquel año era la del iPhone 7s, aunque en este caso Apple se saltó sus propias normas y vimos el iPhone 8 y iPhone 8 Plus. Salvo lo de siempre (procesador, mejoras de cámaras y otros componentes internos) no vimos demasiados cambios reseñables respecto a los iPhone 7. Tanto la versión pequeña como grande emularon el mismo diseño, aunque añadiendo el cristal como material de construcción con el objetivo de permitir la carga inalámbrica Qi, algo que ya estaba presente en muchos dispositivos de la competencia desde hacía 2 años.

El iPhone X, y aquí retomamos el dispositivo del décimo aniversario, fue el que acaparó todas las miradas y a la postre el mayor número de ventas. Significó el mayor cambio de un iPhone desde el lanzamiento original, eliminando casi por completo los bordes y dejándonos un frontal en el que la pantalla OLED de 5,8 pulgadas es la auténtica protagonista. Se añadió el característico ‘notch’ que además dio paso al cambio de Touch ID por el Face ID, un reconocimiento facial que aún a día de hoy no ha conseguido ser emulado por la competencia en cuanto a eficacia y seguridad.

También vimos como en la parte trasera del iPhone X se habían añadido novedades como el material de cristal, el cual recordaba mucho a los iPhone 4 y 4s. Carga por inducción como el iPhone 8 y por supuesto el paso definitivo de Apple en su apuesta por las cámaras. La doble cámara no solo seguía con funcionalidades presentadas en el 7 Plus, sino que además las mejoró considerablemente e incorporó el modo retrato también a la cámara delantera.

Del iPhone XS al iPhone 11 de la actualidad

Llegamos a 2018, un año ya muy cercano a nuestros días. En esta ocasión, y siguiendo un poco la estela de 2016, Apple apostó por el continuismo con el iPhone XS. Este terminal trajo consigo mejoras internas poco destacables y un diseño idéntico al del iPhone X salvo por la incorporación del color dorado a la gama. Quizás los focos estuvieron más puestos en el iPhone XS Max, el más grande hasta la fecha y que tan solo se diferenciaba de la versión de 5,8 en que este alcanzaba las 6,5 pulgadas y albergaba una mayor autonomía.

El iPhone XR fue sin querer el verdadero protagonista. Se presentó con aires que recordaban al iPhone 5c, ya que su verdadero papel era el de ser el iPhone económico por sus reducidas prestaciones. Al igual que aquel de 2012, este llegó en diferentes colores, aunque en esta ocasión con material mucho más premium con cristal de protagonista. Realmente este dispositivo tenía todo: un frontal sin apenas marcos con Face ID, una única lente trasera pero capaz de realizar modo retrato e incluso componentes idénticos como el chip A12 Bionic. Las principales diferencias fueron, además del inferior precio, que la pantalla era LCD y que este tenía una única lente en la trasera. Sin embargo ganó enteros al ser el terminal con mayor autonomía de Apple. El resultado lo seguimos viendo ahora: arrasó en ventas.

Hace tan solo unos meses, a finales de 2019, asistimos a la llegada de los iPhone 11, iPhone 11 Pro y iPhone 11 Pro Max. Quizás de estos hace falta hablar poco debido a que están recién sacados del horno como aquel que dice, pero lo cierto es que trajeron novedades que ya se venían reclamando desde hacía tiempo y que hicieron que los XS fueran objeto de todo tipo de críticas a Apple.

El iPhone 11 está con nosotros heredando el espíritu del XR con su gama de colores y su pantalla LCD, pero lo cierto es que podría haber sido perfectamente el dispositivo de alta gama de Apple por haber incorporado novedades que también llevan los ‘Pro’. Su doble cámara no solo mejora la de anterior generación, sino que además nos hace disfrutar del modo nocturno, ultra gran angular y del procesamiento de fotos Deep Fusion.

Los iPhone 11 Pro y 11 Pro Max son la primera generación ‘Pro’ de un iPhone y no es para menos. La autonomía de estos es realmente destacable, siendo incluso el Pro Max el dispositivo actual con mejor autonomía del mercado. Su pantalla OLED mejorada deja muy buenas sensaciones y encima incorporan una triple cámara en la que además del ultra gran angular, modo nocturno y Deep Fusion, tenemos una cámara teleobjetivo. Al igual que el iPhone 11, trae un chip A13 Bionic capaz de mover cualquier proceso con una fluidez asombrosa.

Eso sí, también se han sacado pegas a los nuevos terminales. Quizás lo más demandado sea la eliminación del notch y el mayor aprovechamiento de pantalla. Si bien no es que esto funcione mal, lo cierto es que frontalmente seguimos teniendo dispositivos idénticos al de 2017. Habrá que ver con que nos sorprende Apple con los modelos de este año, pero en cualquier caso parece que 2019 y este principio de 2020 está funcionando muy bien a la compañía con sus últimos buques insignia.

Conclusión: ¿Un futuro esperanzador?

Concluir este artículo no podría ser más complicado. Yo a título personal estoy seguro de que podría seguir escribiendo análisis, anécdotas y curiosidades de la historia del iPhone durante muchas más líneas. Sin embargo creo que puedo llegar a una reflexión que puede ser compartida por una mayoría, y es que el iPhone revolucionó por completo la industria y ahora le toca volver a hacerlo.

Ahora, con la indudable ventaja que nos da la perspectiva del tiempo, podemos entender la emoción de Jobs al presentarnos por primera vez el iPhone. Podemos incluso entender que en aquellos tiempos pudiera parecer una locura aquello que estábamos viendo. Pero es indudable que Apple puso la primera piedra de un camino que otras compañías han sabido seguir muy bien. Samsung, Huawei o OnePlus son solo ejemplos de la multitud de compañías que a día de hoy hacen teléfonos espectaculares y que dejan al iPhone como una opción que todavía es fuerte, pero que ni mucho menos es única o es la mejor.

Al final todo depende de perspectivas y preferencias. Tanto iOS como Android han sabido crecer muy bien y prácticamente es una cuestión de gustos personales elegir uno u otro en estos días. Ya no podemos decir tajantemente que los iPhone sean los mejores. Es evidente que son gama premium y que una mayoría se sentirá satisfechos con ellos, pero hace tiempo que se dejó atrás el dogma de que Apple iba años por delante.

Es evidente que la tecnología de los smartphone está tocando techo en cierto modo, ya que la innovación en este sector está cada vez más complicada. Por eso precisamente los acérrimos fans de Apple, entre los que me van a perdonar que me incluya, esperamos que sea Apple quien rompa el saco una vez más. ¿Por qué? Por qué ya lo hizo una vez y en su nave viajan buena parte de los mejores ingenieros y creadores de ideas del mundo.

A pesar de la pérdida de Jobs, la cual es evidente que marca un antes y un después, creemos que Apple tiene fuerza suficiente para sorprendernos con el lanzamiento de un iPhone que, cuanto menos, genere la mitad de las ilusiones que creó el primero. Quien sabe si acabará ocurriendo. Quizás en el futuro esta hipotética  innovación del iPhone pasa incluso a cambiar nuestras vidas. O quizás esto pase por cualquier otro dispositivo no inventado. En cualquier caso estamos contentos de rememoran un dispositivo que lo cambió todo hace 13 años y que se ha ganado, para bien y para mal, ser el centro de todas las miradas año tras año cuando se levanta el telón del evento de Apple en el que nos presentan una nueva generación.

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