Cuando entregas tu antiguo iPhone a Apple, lo más probable es que no vuelvas a saber nada de él. Pero eso no significa que desaparezca sin más. De hecho, empieza un proceso bastante más complejo y sorprendente de lo que imaginas. Apple no se limita a tirarlo o desecharlo, lo analiza, lo desmonta, lo reaprovecha… o directamente lo convierte en otro producto.
En el día de hoy vamos a ver cómo funciona ese proceso, y como lo hacen, para que entendamos por qué nos pagan por servicios como el Trade In, pues no nos regalan dinero sin más, sino que reaprovechan ese teléfono para otros usos, gracias a una máquina propia que veremos ahora.
Proceso de reciclaje de Apple
En primer lugar, el dispositivo pasa por una revisión. Si todavía es funcional o reparable, puede acabar formando parte del programa de reacondicionados oficiales. En ese caso, Apple lo limpia, sustituye la batería, repara los componentes necesarios y lo vuelve a poner a la venta con garantía. Esto alarga su vida útil y evita residuos innecesarios, sin embargo, tendríamos que hablar de casos raros donde el dispositivo sea prácticamente nuevo, ya que no venden iPhones antiguos.
Sin embargo, si el iPhone está dañado o ya no merece la pena repararlo, entra en juego una tecnología que parece sacada de una película, un robot llamado Daisy. Esta máquina desmonta hasta 200 iPhones por hora y extrae sus componentes de forma precisa, separando piezas valiosas como la batería, el estaño, el oro o el litio. Todo se clasifica para poder reciclarlo correctamente y reutilizarlo en nuevos productos.
Gran parte de los materiales recuperados vuelven a la cadena de producción. El aluminio reciclado, por ejemplo, se usa en los chasis de los MacBook o Apple Watch. Y el estaño extraído de placas base antiguas puede formar parte del próximo iPhone. Incluso las tierras raras, difíciles de conseguir, se aprovechan para los motores hápticos y otros componentes internos.
Todo esto, en parte, viene debido al objetivo de Apple de conseguir, para 2030, que todos sus productos sean cero contaminantes, por lo que reciclar todo lo posible, es el primer paso para llegar a ello, además de que, lógicamente, les ahorra costes de tener que fabricar uno nuevo entero.
Además, Apple ofrece programas de recogida para facilitar este proceso. Puedes reciclar tu dispositivo en cualquier Apple Store o solicitar un kit gratuito para enviarlo desde casa (independientemente de que no tengas una tienda cerca). En algunos casos, como ya comentábamos, recibirás un descuento si entregas un dispositivo antiguo al comprar uno nuevo, con su servicio Trade In, tanto para iPhone como para otros productos.
Así que no, tu iPhone viejo no acaba olvidado en algún almacén oscuro. Puede convertirse en parte de otro producto, revivir como reacondicionado o ayudar a reducir el impacto ecológico del sector tecnológico. Incluso, con mucha suerte, puede que tu próximo dispositivo de Apple contenga algo del antiguo, ¿es curioso no? Déjanos un comentario si lo sabías, y si alguna vez habías pensado qué ocurría con ellos al dárselos a la compañía.
