El iPhone 18 Pro salió a la venta el 18 de septiembre de 2026, con precios desde 1.469 euros en la versión de 256 GB, y ya se ha topado con su primer problema serio. Vamos a ver qué está pasando: según los testimonios de los propios usuarios, el cambio de color no responde a suciedad superficial, sino a una posible alteración del revestimiento del aluminio, algo que complica bastante la situación de quienes ya han pagado por el terminal.
Cómo empieza la mancha y hasta dónde se extiende
El patrón que describen los propietarios es bastante específico. El cambio de color arranca justo alrededor del bloque sobresaliente de las cámaras principales y, con el tiempo, se extiende hacia los bordes laterales del marco de metal. Según cuentan, el problema aparece tras solo dos o tres semanas de uso cuidadoso del teléfono: primero surge un halo pálido, apenas perceptible, que después se va ensanchando poco a poco hasta hacerse muy visible.
En los casos más llamativos, el tono burdeos del cuerpo deriva hacia un rosa sucio o un gris claro en las zonas dañadas. Y lo más preocupante es que no hay forma de revertirlo: ni la microfibra, ni los limpiadores especiales ni las toallitas con alcohol consiguen borrar estas manchas. Esa resistencia a los métodos de limpieza habituales apunta a un cambio en el propio revestimiento, no a suciedad acumulada en la superficie, por lo que frotar más fuerte no sirve de nada y solo añade riesgo de rayar el acabado.
Burdeos y negro clásico, los acabados más señalados
Por el momento, las quejas se concentran casi en exclusiva en dos colores: el nuevo burdeos y el negro clásico. No hay cifras oficiales sobre cuántas unidades están afectadas ni confirmación de que el resto de la gama de colores sufra el mismo problema, así que de momento no sabemos si se trata de un fallo puntual en ciertos lotes o de algo más generalizado.
Esto no es la primera vez que Apple se enfrenta a algo parecido. El iPhone 17 Pro, en sus versiones azul y naranja, ya generó quejas similares por la pérdida de saturación en el revestimiento con el paso de los meses. El precedente sugiere que el origen podría estar en las características del teñido o del tratamiento de superficie que la compañía aplica al aluminio de sus modelos Pro, y es que la repetición del problema en generaciones distintas resta peso a la idea de que sea un caso aislado.
Sol y calor de las cámaras, las hipótesis que circulan entre los usuarios
Al no existir una explicación oficial, las teorías sobre el origen del defecto se mueven por ahora en el terreno de las suposiciones. Quienes más notan el cambio de color comparten un hábito en común: usan el teléfono sin funda y lo exponen con frecuencia al aire libre, lo que apunta a factores ambientales como posible desencadenante.
La hipótesis más repetida apunta a la radiación ultravioleta: el revestimiento de color del aluminio podría degradarse con la exposición directa al sol. Hay otra explicación que también se baraja, relacionada con el calor: el área cercana al módulo de cámaras alberga componentes que se calientan al grabar vídeo, jugar o cargar el teléfono rápido, y ese calor repetido podría estar acelerando el deterioro de un revestimiento que, de entrada, no sería muy estable. Ninguna de las dos teorías está confirmada por Apple ni por un laboratorio independiente, así que de momento quedan como apuntes razonables más que como diagnóstico cerrado.
Apple no se pronuncia y las tiendas hablan de desgaste estético
La compañía no ha hecho ningún comentario oficial sobre estas quejas ni ha reconocido un posible defecto de fabricación en los primeros lotes del iPhone 18 Pro y del Pro Max. Mientras Apple guarda silencio, los usuarios que acuden a las tiendas o a los centros de servicio se topan con una respuesta poco favorable.
Según relatan varios propietarios, el personal de atención técnica se niega a sustituir los terminales porque considera que el cambio de color es un desgaste estético derivado del uso diario, no un fallo cubierto por la garantía. Esa interpretación deja a los afectados sin recambio y con la sensación de haber pagado un precio alto, 1.469 euros en la versión de 256 GB, por un acabado que no aguanta ni un mes al aire libre. Y, en cualquier caso, mientras no haya un criterio unificado entre las distintas tiendas, cada propietario puede recibir una respuesta distinta según a qué centro de servicio acuda.
Qué puede hacer un propietario mientras no haya respuesta oficial
Mientras Apple no se pronuncie ni cambie el criterio en sus centros de servicio, lo más sensato es documentar el problema desde el primer momento. Fotografiar el estado del teléfono nada más sacarlo de la caja y seguir haciéndolo a medida que aparecen las manchas ayuda a demostrar que el deterioro no viene de un golpe o un mal uso, sino de algo anterior.
