Francia ha dejado fuera de los presupuestos de 2027 la propuesta de cobrar 0,055 euros por cada gigabyte de datos enviado por las plataformas digitales a los usuarios. Aunque la Asamblea Nacional aprobó inicialmente la medida por un solo voto el 30 de octubre de 2026, el rechazo del presupuesto el 4 de noviembre ha cambiado por completo su situación. El impuesto no está en vigor y, por ahora, tampoco figura en el texto que continuará su tramitación parlamentaria.
La iniciativa fue presentada por el diputado socialista Laurent Lhardit mediante la enmienda I-1358. Su objetivo era establecer una tasa sobre el tráfico de datos de los proveedores de contenidos digitales, con posibles efectos sobre servicios como Netflix, YouTube, Amazon o las plataformas de videojuegos. El impuesto recaería sobre las empresas que envían los datos, no directamente sobre los usuarios que los reciben.
El rechazo del presupuesto francés de 2027 deja fuera la tasa por gigabyte
La votación del 30 de octubre dejó un resultado especialmente ajustado: 11 diputados votaron a favor, 10 en contra y 14 se abstuvieron. Con ese único voto de diferencia, la Asamblea Nacional incorporó inicialmente la enmienda al proyecto presupuestario.
Sin embargo, el 4 de noviembre de 2026 llegó un giro decisivo. La cámara rechazó toda la primera parte de los presupuestos, correspondiente a los ingresos del Estado, con 458 votos en contra, ninguno a favor y dos abstenciones.
Como consecuencia, las modificaciones aprobadas durante esa fase quedaron fuera del proyecto. El Senado recibirá la versión inicial del Gobierno francés, que no incluye la tasa de 0,055 euros por gigabyte.
Esto no significa que la propuesta haya desaparecido definitivamente. Todavía podría recuperarse mediante una nueva enmienda durante la tramitación parlamentaria. No obstante, cualquier aplicación futura dependería de que el impuesto acabara incorporándose a una ley aprobada.
El coste de descargar juegos de 100 GB en Steam y PlayStation
Uno de los sectores que podría verse afectado por una medida de estas características es el de los videojuegos digitales. Actualmente, algunos títulos ocupan 100 GB o más, especialmente cuando incluyen contenido adicional, expansiones y actualizaciones.
Si se aplicara la tarifa planteada, una transferencia de 100 GB supondría 5,50 euros de impuesto para el proveedor responsable de enviar esos datos. El cálculo aumentaría en función del volumen transmitido:
- 100 GB: 5,50 euros.
- 200 GB: 11 euros.
- 500 GB: 27,50 euros.
- 1 TB: aproximadamente 55 euros, tomando como referencia 1.000 GB.
Estos importes serían cálculos teóricos, no recargos automáticos sobre el precio de los videojuegos. Además, la propuesta contemplaba límites vinculados a la facturación de las empresas: el 15 % de su volumen de negocio en Francia o el 2 % de su facturación mundial.
Las descargas realizadas a través de Steam, PlayStation Store o Xbox podrían generar obligaciones fiscales para los proveedores de datos afectados. Sin embargo, no estaba establecido que las plataformas fueran a trasladar directamente esos costes al precio de los juegos.
Netflix y YouTube ante el impuesto sobre el streaming
El consumo de vídeo por internet también habría entrado en el ámbito de la propuesta francesa. Plataformas como Netflix, YouTube, Disney+, Prime Video o Apple TV+ transmiten grandes cantidades de datos diariamente, especialmente cuando los usuarios reproducen contenido en alta definición o resolución 4K.
Para entender el alcance de la medida, basta con calcular el impuesto correspondiente a una película cuya reproducción genere 14 GB de tráfico. Aplicando la tarifa de 0,055 euros, el coste fiscal teórico sería de 0,77 euros para el proveedor.
En otro supuesto, si una plataforma transmitiera 250 GB de contenido a un mismo hogar durante un mes, el cálculo inicial ascendería a 13,75 euros, antes de aplicar los límites previstos en la enmienda.
Estas cifras permiten entender el posible impacto económico, aunque no significan que cada hogar tuviera que pagar esas cantidades. La obligación tributaria habría correspondido a las empresas.
Una posible respuesta comercial habría sido revisar las tarifas de suscripción, reducir costes o mejorar la compresión de los contenidos. Sin embargo, no existía ninguna subida de precios confirmada como consecuencia de esta propuesta.
La tasa Google en España y las diferencias con el impuesto francés
España ya cuenta con un impuesto sobre determinados servicios digitales, conocido habitualmente como tasa Google, pero su funcionamiento es diferente al de la propuesta francesa.
El tributo español grava determinadas actividades de las grandes empresas tecnológicas, como la publicidad en línea, los servicios de intermediación digital y la transmisión de datos recopilados sobre los usuarios.
La principal diferencia está en la forma de calcular el impuesto. Mientras que la normativa española se basa en los ingresos procedentes de determinados servicios digitales, la iniciativa francesa pretendía utilizar el volumen de gigabytes transmitidos como referencia fiscal.
Por tanto, no existe actualmente en España una tasa equivalente que cobre una cantidad fija por cada gigabyte de contenido enviado a los usuarios.
Implantar una medida similar requeriría una iniciativa legislativa específica. Tampoco puede darse por hecho que su aprobación provocara automáticamente aumentos en las tarifas de internet, los videojuegos o las plataformas de streaming.
La situación en Francia demuestra, además, que la aprobación de una enmienda no garantiza que termine convirtiéndose en ley. La tasa por gigabyte quedó fuera del presupuesto de 2027 tras el rechazo parlamentario del 4 de noviembre, y su posible recuperación dependerá de las siguientes fases de negociación. Hasta que exista una decisión definitiva, las plataformas no tienen que aplicar este nuevo impuesto por las descargas y reproducciones de contenido en Francia.
