Aunque es un tema recurrente verano tras verano, mucha gente todavía sigue cometiendo el error de dejar su iPhone dentro del coche en momentos puntuales donde va a comprar, a la playa para que no se lo roben, o simplemente por descuido.
Sin embargo, no tienen en cuenta que, pese a no ser un humano, sufren con el calor igual que nosotros, y pese a tener más resistencia, podrían perder muchas capacidades, como la vida útil de la batería, quemarse la pantalla, o simplemente empezar a ir mal, sin saber el motivo.
Por qué no dejar el iPhone dentro de un coche
Los vehículos estacionados al sol pueden alcanzar fácilmente temperaturas superiores a los 60 °C. El iPhone está diseñado para funcionar correctamente entre 0 y 35 °C, fuera de ese rango no solo se reduce su rendimiento, sino que puede sufrir daños permanentes, y más cuando hablamos de casi el doble.
Piensa que no solamente le afectará el calor interno, sino que si le está dando el Sol directamente, podría quemar la pantalla, dejándote un iPhone inservible, entre otros posibles daños que no piensas que le pueden ocurrir por unos minutos dentro de un coche.
Además, el propio iPhone puede entrar en modo de protección térmica, mostrándote un mensaje que impide su uso hasta que se enfríe. Esto no solo es molesto, sino que si necesitas hacer una llamada o utilizar el GPS, no podrás, ya que sus funciones están inactivas hasta que se enfríe, y esto podría tardar muchos minutos, pese a tenerlo posteriormente en un lugar fresco.
No hace falta decir que evitar cargarlo cuando está caliente es lo primero que tendrías que saber, ya que podrías afectar mucho más su rendimiento, además de que notarás como carga tan lento que apenas es efectivo, por lo que aunque no tengas batería (a consecuencia de que se haya descargado por el calor) evita enchufarlo hasta que esté más frío.
Y si crees que por llevarlo apagado o guardado en la guantera estás a salvo, estás muy equivocado. El calor acumulado en espacios cerrados del coche actúa como un horno, y aunque no lo uses, los componentes internos siguen sufriendo. Además, los sensores de temperatura o el sistema de carga inalámbrica pueden dejar de funcionar sin aviso, generando fallos extraños con el tiempo. Incluso el adhesivo que sujeta las piezas internas puede degradarse, por lo que no conseguirás nada con esto, aunque es cierto que apagado tendrá menos calor, pero no hace milagros.
En definitiva, nunca deberías dejar tu iPhone (ni ningún dispositivo electrónico) dentro de un coche al sol. Si no lo necesitas en ese momento, guárdalo contigo o déjalo en un lugar a la sombra y ventilado. Un descuido de unos minutos puede costarte muy caro, ya que no es una caída donde rompas la cámara y cambiándola se arregle, sino que te cargarás el dispositivo entero, y no tendrá solución, dejándote un bonito pisapapeles.
Y tú, ¿has estropeado algún iPhone por dejarlo en el coche? Posiblemente, no te hayas dado cuenta, ya que los fallos podrían llegar a posteriori, y no relacionarlo con este mal hábito.
