Vivir sin WhatsApp una semana, ¿es posible?

Vivir sin WhatsApp una semana, ¿es posible?

César García Álvarez

Todos sabemos lo que es ir por la calle y que nuestro móvil no pare de sonar en nuestro bolsillo, y la culpa de esto la suele tener el WhatsApp. A veces la desesperación llega a tal punto que no te queda otra opción que activar el modo no molestar para que tanta vibración no te duerma la pierna. Un día cualquiera, a mi me sobrecargó tanto el aluvión de mensajes procedentes de conversaciones y de grupos que me hice la siguiente pregunta: ¿es realmente necesario tener instalado en nuestros smartphones el por todos conocido WhatsApp? 

La mayoría de mensajes que enviamos y recibimos se podrían resumir en una llamada

Después de plantearme si la aplicación de mensajería con más descargas en todo el mundo era tan imprescindible como parecía, decidí que quería averiguarlo por mí mismo, así que sin pensármelo dos veces la desinstalé de mi iPhone. He de decir que las primeras horas fueron duras, ya que notaba que me faltaba algo, pero por otra parte también sentí una liberación enorme al comprobar que mi teléfono móvil no sonaba cada poco, así que las primeras impresiones de esta nueva experiencia fueron buenas.

Al día siguiente de haberla borrado pensé: necesito comunicarme de alguna manera, pero, ¿cómo? Fue entonces cuando me di cuenta de que los teléfonos también se usan para llamar, así que solucioné todos los trámites de ese día haciendo sencillas llamadas, y me sorprendió la cantidad de tiempo que ahorré llamando en lugar de mantener una conversación vía WhatsApp. A veces no nos damos cuenta de que aunque estas aplicaciones nos simplifiquen mucho la comunicación en numerosas ocasiones, también la hacen más larga y dificultosa otras veces.

Con una llamada decimos en menos tiempo lo mismo que queremos expresar con mensajes

Con una llamada decimos en menos tiempo lo mismo que queremos expresar con mensajes

No tienes que preocuparte de contestar

Otra de las cosas que observé durante mi »etapa de desconexión» es que no sientes la necesidad de responder a todos los mensajes porque, sencillamente, no los tienes. Y es que yo soy de los que no pueden dejar un mensaje sin responder, con el correspondiente cargo de conciencia que acarrea el no hacerlo, así que otro punto a favor de vivir sin WhatsApp es no tener que estar pendiente de contestar uno a uno a tus contactos.

Ya no verás más fotos de gatitos en WhatsApp

Si decides desintoxicarte de la aplicación de mensajería por excelencia, además de todo lo mencionado anteriormente, evitarás ver el mismo vídeo de los gatos jugando con cajas de cartón una y otra vez, o te despedirás para siempre de esa persona con »atributos especiales» y sombrero que todos hemos visto más de una vez circulando por nuestros grupos. Qué queréis que os diga, pero para mí marcó el fin de una época el hecho de no tener que ver a diario a ese señor (a día de hoy se le echa de menos, todo hay que decirlo).

En definitiva, que creo firmemente y basándome en mi experiencia personal que sí se puede vivir sin WhatsApp, y aunque al principio cueste un poco, es un experimento que recomiendo, porque probablemente os daréis cuenta de que no es tan necesaria como uno piensa.

Y vosotros, ¿creéis que podéis aguantar sin WhatsApp? ¿Necesitáis esta aplicación para vuestro día a día o le estáis dando más protagonismo del que se merece? Nos lo podéis hacer saber dejando vuestra opinión o experiencia personal en la caja de comentarios.

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